Good enough

Seamos sinceros, la triste realidad es que yo nunca he escrito nada.
Hace años, cuando me atrevía a soñar con un mundo mejor, con alternativas, cuando no me salía una media sonrisa torcida cada vez que alguien más joven me decía que quería ser actor, o pianista; entonces escribía. Historias.

Lo que hago ahora no es más que manchar hojas, y si lo hago aquí no es sólo porque no quiero que se pierdan como se perdieron las demás, sino porque me da miedo que alguien las lea.
Lo que hago aquí es escribir impresiones. Se podrían contar en un único fotograma. Siempre la misma base para escribir, rara vez distinto tema.
Será por eso que sólo escribo cuando estoy triste.

Porque para escribir historias hay que tener coraje. La pasión de alguien capaz de dejarlo todo por una idea, que puede llevarte a vivir bajo un puente, completamente invisible, y que, si lo piensas bien, no sirve de nada.

Porque del arte sólo vive la otra gente, esa con suerte, uno entre un millón.

O porque yo no soy suficientemente buena.

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