Hace tiempo que no escribo… será porque siempre me decías que sólo manchaba páginas cuando estaba triste, y últimamente no lo he estado. Ni triste, ni contenta, simplemente perdida. Porque sabía lo que había que hacer y me resistía a hacerlo, como sigo haciendo, día tras día, aferrándome al muro como si fuese mi última esperanza o es que, tal vez si que sí, que ésta vez no estoy equivocada.

Y tu me lees porque piensas que te escribo, y eso es algo terrible. No busques aquí palabras de consuelo, porque no puedo dártelas. Porque advertí desde el primer verso que aquí encontrarías la realidad más cruda, y no seré yo quien, con dulces palabras, me contradiga ahora, para además mentirte.
No repases antiguas historias. Juega con las cartas que tienes entre las manos ahora. No puedo repartirte otras. No sigas mirando cada una de las palabras que dije. Lo único que vas a causarte es un dolor terrible. Trata de no mirarme a los ojos, para no ver lo que hay detrás.

Porque todo el mundo me dijo que huyera, y decidí no huir. Porque estoy jugando con las cartas que me han tocado. Porque voy de cara contra el muro, y no quiero que te quedes a presenciar cómo me dejo la vida en él.

Al fin y al cabo, si salto desde la cima del muro, podré volar durante el resto de mi vida.