Las cosas que se oyen…

…o se leen. Cuando uno es, como yo, stalker de vocación y profesión, inevitablemente encuentra cosas. Algunas de ellas duelen. Otras alegran lo que parecía un día gris y triste.
Ninguna de ellas viene dedicada con mi nombre.
Es la vida desde detrás de la pantalla, el precio de la mirada anónima.
Por ello me quedo con los pequeños momentos de felicidad que me aportan porque sí, sin buscarlo. Pequeñas frases que me alumbran los momentos sin saberlo.

“Y quizá a lo más que puede uno aspirar es a no cagarla irremediablemente y sin saber pedir perdón.”

Yo en mi lápida estoy porque graben “al menos lo intenté.”

Y me quedo con tu mirada que me dice las verdades que no quiere decirme tu boca, y con la sonrisa absurda que te sale cuando digo algo irremediablemente hermoso y sorprendentemente incorrecto. Con el momento de entrar en clase con la ilusión de un niño, y de salir hecha polvo de haber hecho el animal, pero feliz. Feliz porque es de noche y el aire está frío, y porque entre la ilusión, los nervios y el cansancio no he pensado en nada que me haga mal durante un montón de horas.
Y no tengo como darte las gracias…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s