Epitafio preventivo… o Un Máximo de 3 Días.

Una vez más, vuelta a empezar un nuevo folio en blanco que me ayude a sacar la desesperación que tengo dentro, la impotencia que me quema las entrañas a cada segundo.
Odio que me cambien los planes.

He estado negándome a escribir un epitafio para el que ha sido mi compañero de fatigas durante estos últimos 15 años, a pesar de que este ultimo no ha sido el mejor para ninguno de los dos.
Amigo mío, llevas un año, desde aquel ataque alérgico a noseque mierda que se empeñaron en picharte, que no has sido tu mismo. Ya no nos ves, pero es que tampoco nos oyes. Llevo un año pensando en tu epitafio pero negándome a escribirlo, y ahora que el momento me muerde la nuca con sus dientes de hielo, no me sale ni una sola palabra. No podré acostumbrarme a que no estés por aquí, lo siento mucho. Si estuviera en mi mano salvarte, te daría uno de mis riñones, para que volvieras a ser tu mismo. Pero si hay algo que no se perdona es el tiempo, y tú, viejo amigo, naciste con una fecha marcada en el calendario que tristemente se alejaba demasiado de la mía. No podrás ser tu mismo, por mucho que te mediquemos.

Te veo tambalearte de un lado para el otro, negándote a comer o a beber, cansado, demasiado para tumbarte, sin ninguna reacción por tu parte al oír mi voz, como tantas veces, y me pregunto si tú mismo no sabrás que tu destino ya está cerca, y sólo quieres descansar.

Me pregunto yo ¿es tan horrible querer que mi compañero, mi mejor amigo, descanse por fin? ¿Tengo que mantenerle con vida a cualquier precio, alimentarle con una cuchara, pincharle suero, porque su corazón sigue latiendo, a pesar de que no es él mismo ni volverá a serlo nunca?
Mi compañero, ojalá tuvieras una boca capaz de pronunciar palabras, porque estoy tan perdida ahora mismo… ojalá pudieras decirme si quieres vivir a cualquier costo, o que simplemente te despidamos y te dejemos en paz.

Y a pesar de que intento no llorar en público para no ser una persona débil, y que me he intentado convencer día tras día para no llevarme una sorpresa cuando te encuentre la parca, ahora mismo mis convicciones se están destruyendo, o las estoy mandando a la mierda, porque no puedo imaginarme una casa sin un cojín donde estés tumbado, y sobre todo no imagino que cojones vamos a hacer con ese cojín o con todos tus juguetes después de que te vayas.
Aunque nunca hayas sido un amigo dependiente, ni te hayas tumbado conmigo a ver la televisión, voy a echarte en falta, porque siempre estuviste ahí, en cada momento bueno y malo, y he pasado más tiempo en la vida contigo de lo que pasé sin ti.
Y rezo, sí, rezo a quien sea que quiera escucharme, porque haya un maldito lugar después de la muerte donde encontrarnos, porque sabe Dios que en mi último aliento, iré a buscarte, y nos iremos juntos, en paz, de una vez por todas.

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